En ese preciso momento, precioso instante en el que por un momento olvidamos quienes somos, los dolores, los lastres, los miedos. Justo en ese preciso espacio robado al tiempo, hay un mensaje de entrega, tal vez de amor, donde ambos fundidos, pierden todo para ganarse a sí mismos... En ese momento descubres que la felicidad es un beso, un abrazo, una caricia, unos ojos que te miran brillantes y donde tú te ves brillando...
A veces basta con un impulso, una decisión tomada sin pensar, y el destino juega sus cartas sin miramientos, los dados vuelan al aire y el azar nos descubre que no siempre llueve, que también a veces hay un arco iris por el que caminar sin miedo.
Es ese instante robado al tiempo, ese momento en que nada importa y hasta la brizna de polvo sobre tus lentes cobra la importancia absoluta, ese batir de alas de mariposa, que te trae con el viento de Gregal aquello que no creíste posible, y descubres que tal vez no todo estaba perdido, a veces hay que darle una oportunidad a la esperanza, no siempre los dados pueden sacar unos.. No siempre el uno es la cara negativa del dado.
Parar por un momento el tiempo, mirar al mar en una noche estrellada con luna en cuarto creciente y darse cuenta que no todos los granitos de arena son iguales ni todas las olas rompen del mismo modo en la orilla, tal vez el impulso de un mal momento marque el mejor momento de una vida.
Y descubrir que el aire sopla de todas las direcciones y trae el aroma de mil ciudades lejanas, que las estrellas son las luces que alumbran los momentos más hermosos, que todavía quedan sueños por soñar, caminos que recorrer, y risas por compartir, que la vida todavía puede sorprendernos.
Un instante, actuar sin pensar, dejarte llevar por el impulso de un momento, cambiar lo malo por algo bueno, un instante puede ser la clave para toda una vida, ser la llave que perdiste en el fondo del mar...
Besos y sed felices
