jueves, febrero 15, 2007

Un día para el amor



Ahora que San Valentín ya ha cerrado sus puertas, me quedo mirando las estrellas y en el fondo dejo que por un rato, y sin que sirva de precedente, se escape mi lado más romántico.

Supongo que tampoco es tan malo, después de todo, concederle una oportunidad (o las que hagan falta) al amor. Aunque siga preguntándome día a día en que consiste exactamente.

En verdad, confieso, aunque pienso negarlo mañana cuando el sol brille, que me gusta este día. De repente nos dejamos embaucar por el romanticismo al más puro estilo, y parece que el sol brille hasta en el invierno más crudo. Dedicamos un día al amor, me gusta esta idea, un paréntesis entre tanto horror, tanta violencia, un momento para recordar la psicodelia de los setenta, y aquel “amaos los unos a los otros...” Porque en el fondo, aunque sea con una cocacola y una hamburguesa, en una playa recóndita, o mirando las estrellas desde alguna montaña, todos alguna vez hemos dejado que Cupido nos robara el corazón este día.

Me gusta pensar que por un día nos amamos como si eso fuera lo único verdaderamente importante, y aunque es cierto que el amor debe crecer cada día, que no se trata de amarse un día si no 365, que el amor se construye con el tiempo, o que aunque no queramos tiene fecha de caducidad, a veces es bonito soñar.

Tal vez mañana reniegue contra todo símbolo del amor y vuelva a recordar que yo perdí mi corazón entre tantas batallas contra la cobardía, pero hoy he hecho una visita al hueco que dejó, y no lo encontré oscuro y frío, hoy tenía una cálida luz y hasta una cama de terciopelo rojo en el interior de un elefante hindú. Hoy alguien cantaba una canción de amor a una prostituta llamada Roxanne y miles de botellas llegaban con sus mensajes a destinatarios perdidos en inmensas playas de arena blanca.

Hoy las teleoperadoras no sonaban frías y metálicas, las farolas se giraban ruborizadas al pasar parejitas de abrazados, el humo de las chimeneas dibujaba corazones en el aire y en el aire sonaban dulces melodías.

Tal vez mañana piense que se me cruzaron los cables esta noche, pero que quereis que os diga, en el fondo, muy muy en el fondo, guardo una esperancita para Eros...

Besos y sed felices

9 comentarios:

BAR dijo...

Y seguro Eros o Afrodita sabrán recompensarte...
También ayer no se tuvo sexo...de hacía el amor.

Un beso

Esther Hhhh dijo...

Ya sabes BAR... Hoy lo niego todo, jejeje.. Por cierto, la primera en comentar, esa es mi chica.
Besitos cruzando el atlántico...

Fortunata dijo...

Yo creo que siempre es bueno celebrar el amor aunque este lleno de estereotipos al menos recordamos que el Amor que el amor, si, es lo único importante en el mundo ...

Esther Hhhh dijo...

Tienes toda la razón Fortunata, por eso me gusta este día...

Un besito guapa

Trini dijo...

Este año se me ha pasado la fecha sin pena ni gloria, quizá por que estaba metida en otra clase de problemas...
No dejes nunca de dar oportunidad a Eros, nunca.

Un abrazo

Esther Hhhh dijo...

Hola Trini:
¿De veras crees que vale la pena? Sinceramente, yo creo que no...

Besitos

Ruben dijo...

Decidido, aprovechando que despues de San Valentin vienen los carnavales... yo voy a hacer al reves que la mayoria de la gente(siempre danto la nota)... me voy a quitar la mascara... la mascara de chico duro que no necesita a nadie a su lado. A ver cuanto aguanto.
Besitos.

Redmond Barry dijo...

Seguro que habrá otra oportunidad, sin ir más lejos la siguiente fiesta organizada para celebrar el día del tobillo torcido, organizada porsupuesto por alguien a beneficiar. Prefiero la mocadorà, por lo menos los beneficios son para los panaderos y no para El Corte Inglés, aunque tenga panadería. Pese a ello, existe.

Esther Hhhh dijo...

Mi querido Rubén, quitarte la máscara es una buena idea, pero he de advertirte que muchos aprovechan carnaval para, aprovechando la excusa, dejar ver su verdadera faz.

Besitoss

Hola mi querido Red, me alegra verte por aquí... Claro que la mocadorá está bien también. Pero no es necesario beneficiar al Corte Inglés.. Hay muchas formas de sorprender a quien amas, y probablemente la mejor no se venda en dicho centro comercial...

Pero ya lo dije, aunque me gusta soñar con él, el amor no existe. Y es mejor hacerse a la idea pronto, así duele menos.

Besitos