domingo, marzo 25, 2007

Te echo de menos



Te echo de menos como los desiertos echan de menos la lluvia. Como la noche desea la luna.

Te echo de menos como una letanía y siento tu ausencia grabada a fuego entre tu piel y la mía.

Estás en el espacio que guarda el silencio, en la luz que precede la oscuridad más profunda, y aunque te busco entre palabras, sólo este vacío aguarda, sin más respuesta que la distancia, que aunque es corta, dice el bolero, media un mundo entre tu y yo.

Escucho tu nombre repetido en cada silencio que mi mente encuentra, en cada recoveco de mis espacios ausentes, tu soledad parece enfrentarse a la mía, y en mi voz escucho el lamento callado del grito enjaulado que alcanzarte quiere. Intento romper barreras, cruzar abismos, atravesar los sueños por alcanzarte y sé que es en vano, parece que el destino juega a romper los puentes que mi torpe perseverancia se esfuerza en construir, y dejo en el empeño estelas de je te manque, I miss you, 私は逃す, ich vermisse Sie, li manco, Eu falto-o, Я пропускаю вас, y no sé como decirte simplemente que te echo de menos, que no entiendo tu ausencia ni tu alejamiento, que no sé por qué este silencio ni concibo la razón que te hizo negarte nuestro momento.
Te echo de menos como el mar echa de menos las olas, como la aurora anhela el atardecer, como el invierno espera la primavera. Te echo de menos como una costumbre y a veces pienso si un día dejaré de echarte de menos, o si eternamente estaré esperando tu regreso.
Te echo de menos y espero algún día dejar de hacerlo, pues sé que es absurdo anhelar los sueños, y así dejaré que el tiempo se acabe de llevar tu recuerdo, tu aroma, tu tacto y hasta el aliento de tus besos, que yo sé que en silencio me desean tus labios, casi tanto como yo a ellos, que tal vez lidies con mi pensamiento cuando a escondidas te descubres recordando nuestro encuentro, quien sabe si en el fondo me echas de menos, quien sabe si a ratos te preguntas como deshacer el tiempo o buscar el momento de volver a vernos. Y mientras a este lado del tiempo y el espacio yo seguiré echándote de menos...
Besos y sed felices

14 comentarios:

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Qué duro es ese momento en el que el olvido no termina de llegar y navegamos en el mar de la indecisión, sin saber si las puertas están definitivamente cerradas o entreabiertas.
Qué triste la esperanza inútil, los has reflejado excelentemente.
Besos.

Itoitz dijo...

El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible sería, al fin y al cabo, el indicio de que el enamoramiento es una patologia crónica incurable y omnipresente.
Un abrazo Gregorio.

BAR dijo...

y volvemos a la melancolía...creí q eso era cosa del otoño!!!

En lo particular no me gusta leerte así, queremos a la esther inventiva, a la que conoce bien a Priscila...

No a la que añora, no a la que extraña, no a la que no puede olvidar...

Espero que este haya sido un post al azar, tu eres más fuerte...

Un Beso

Alfor dijo...

Tranquila, BAR, seguro que ayer por la tarde Esther estuvo estudiando Derecho. Y, claro, luego viene la depresión. ;)

Esther Hhhh dijo...

Gregorio cuanta razón tienes, a veces se desea no haber conocido a alguien con tal de no verse en este asunto del olvido...

Besos

Itoitz Aunque le eche de menos espero que no se trate de enamoramiento, sólo me faltaba eso, entonces "Houston, we have a great problem" jejeje.

Besitos

BAR Si te digo la verdad, hace meses que siento esta añoranza, y es concretamente de alguien que pasó por mi vida como un rayo fugaz, y sin embargo me marcó... Hasta este momento no había encontrado las palabras para decirle cuanto le echo de menos, aunque sé que ya no me lee...

Besos

PD: Priscila vendrá en breve de nuevo, no te preocupes ;-P.

Alf No fue derecho, no. Creo que sólo se me ocurrió pensar en Contabilidad y ya ves, el alma al suelo ;-P... Estooo ¿y si te presentas por mí a Derecho, no podría ser?

Besitoss

JeJo dijo...

Hola Esther ...
Entre a comentar con la idea de hablar sobre añoranzas ... Pero leí tus respuestas a los comentarios y todo cambió.

Es verdad ... hay veces que es imposible borrar las estrellas fugaces de nuestro corazón, aunque estas nos iluminaron tan sólo por un instante, su fulgor lo recordaremos para siempre ... por más que pase el tiempo y el cielo nos permita ver otras estrellas de colores nuevos .

Creo que te entiendo.

Un beso.

Esther Hhhh dijo...

Jejo A veces, su brillo es como los flashes, corto e intenso, muy intenso, tanto que te ciegan y casi no ves otras estrellas... Eso es lo peor de esta añoranza.
Gracias por entenderme ¿Recuerdas tu cuento de la princesa que rescataba el príncipe?

besos

Trini dijo...

Y es que cuando se echa de menos a alguien y no dejamos de, mentalmente, repetirlo,más de menos se les echa,y como una rueda, das vueltas y vueltas y nunca alcanza al olvido...

Besos

Esther Hhhh dijo...

Cuanta razón tienes Trini. Daría lo que fuera por borrarlo, y hasta por borrar cada momento que estuve con él...

Besos

Ruben dijo...

Pues espero que no estes sintiendo todavia por la persona que yo creo que es... porque entonces si que tienes un problema y muy gordo. Porque el tiempo pasa, y tiene que servirnos para olvidar. Las estrellas fugaces solo son eso, estrellas fugaces, solo existen durante el infinitesimal periodo de tiempo que transcurre desde que comienzan a brillar hasta que se apagan. Y ese es un tiempo muy pequeño y tiene que ser asi porque el universo es asi, no tiene otra forma de ser. Hay que aceptar al universo como es, y no ir a la contra.
Besitos, y espero haberte podido ayudar en algo.

Esther Hhhh dijo...

Hola Rubén:

Me imagino que tú piensas en aquel que me dejó hace ya un año. No, no es ese del que hablo, éste es mucho más reciente, de finales del año pasado, y sólo tuvimos cuatro encuentros. Y por desgracia es difícil que le olvide, ojala no le hubiera conocido.

Un beso

Fortunata dijo...

Con cuanta vehemencia echamos de menos....aun sin irse....aun estando ahí... basta con que se aleje unos centimetros para que ya le eche de menos.....

Redmond Barry dijo...

Ciertamente la añoranza es un sentimiento que causa una mezcla incalificable de desazón por un lado, pero también de bienestar, por no haber olvidado, aunque este recuerdo no nos beneficie. El problema es cuando extrañas a alguien que no se ha ido físicamente, incluso, cuando te extrañas a ti mismo (a) porque no sabes encontrarte. Lo siento, acabé por divagar, la culpa la tienes tú por escribir esas cosas.

Un beso.

Esther Hhhh dijo...

La añoranza, mi querido Red, puede llegar a ser cruel para con una misma... Y en este caso lo es.
Preferiría haber olvidado. A veces incluso no haberlo vivido, no haberle conocido... Y otras me paso horas saboreando cada pequeño recuerdo...

Besos