viernes, octubre 05, 2007

El día que fuimos felices


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El día que fui feliz no sonaban violines y tampoco había un arco iris en el firmamento, no vi florecitas lloviendo por doquier ni el cielo se volvió de mil colores.


Andaba a dos metros del suelo, y las estrellas parecían estar a mi alcance. El mundo estaba en mis manos y la música sonaba para mí.


Cuanto tiempo hacía que no recordaba cuando jugaba en casa de Alex a indios contra vaqueros, yo siempre era india y le robaba su caballo balancín para galopar por llanuras imaginarias. Él protestaba porque también quería ser indio. Y aún así siempre era yo la que cabalgaba a lomos del brioso corcel, la que jugaba con sus tesoros más preciados. Era mi amigo y aunque a veces le hacía llorar, siempre estaba dispuesto a volver a jugar conmigo una vez más...


Recuerdo ahora cuando, mucho antes, jugaba con Félix mientras mis padres cenaban con los suyos. No acababa de entender por qué él poseía “aquello” y yo no... Teníamos cuatro años y pasábamos el día haciendo carreras de coches.


Años después conocí a Alberto en Santander y nos hicimos inseparables durante el tiempo de mis vacaciones. De aquello sólo me quedan sus fotos y a veces me gustaría saber cómo encontrarle para recordar cuando yo empuñaba la espada y él el puño de Mazinguer Z.


Ahora mi niña, siempre buscando con quien jugar a piratas, se ha salido con la suya y tiene un cómplice para sus diabluras. Y no es la primera vez que se encuentra con un compañero de juegos, pero esta vez ha vuelto a recordarme que hubo una vez en que la vida siempre sonreía para mí.


Mi niña ha decidido imponerse a ratos a mí, se viste de demonio y sale dispuesta a quemar la ciudad, y ha encontrado a un compinche que acepta sus travesuras, y me pregunto como es posible que no me diera cuenta el día en que fui feliz, bailando bajo la lluvia sin más preocupaciones que el no dejar de sonreír, corriendo para ser la más hábil en los coches de choque, apostando el honor por un trago largo de cerveza y dormirse arropada entre cariños y mimos.


Saber que no importa lo que diga o lo que haga, que si mis ojos lloran, estará para que dejen de hacerlo y lograr una sonrisa que dibuje el arco iris en mi mirada.


No sé como pude despistarme el día en que viendo a un ogro verde en una pantalla enorme, alguien se reía conmigo sólo para que yo dejara atrás mi tristeza.


Creo que voy a seguir despistándome mientras mi niña se va a jugar otro ratito a tu casa. Podríamos irnos a bailar sobre los anillos de Saturno, mientras llueven palomitas, tú serás luck y yo la Princesa Leya, tu serás Jack Sparrow y yo Morgan Adams y lidiaremos una batalla en alta mar, tú a bordo del Perla Negra y yo en mi Estrella de la Mañana, sable contra sable hasta que caigamos rendidos de la risa en colchones de plumas y luego brindaremos con un par de Pitufitas mientras vemos el sol salir.


Casi me despisto, que desastre, mira que es bueno tener amigos, no me dejes perderme el próximo día que seamos felices...

Besos y sed felices

12 comentarios:

Roberto dijo...

A principio del texto iba a ponerte que esperaba que no me hicieras llorar como a tu amigo Alex, pero he seguido leyendo y mis lagrimas han brotado de la emoción, asi puedes hacerme llorar todas las veces que quieras. No hacia falta pero gracias por esto, sabes que muchas veces me has hecho sufrir ,esos momentos en que todo los ves tan negro, pero tambien he pasado momentos muy felices en que yo tambien he dejado que mi niño salga. Yo no dejare que te despistess pero tu tampo dejes que me despiste yo, que ya sabes como soy.. jejej. Joder que tonto me he puesto, que no sabia por que venia lo del ogro verde
besos, abrazoss de todo corazon mi niña

Esther Hhhh dijo...

Llevo días intentando escribir esto. Hoy por fin he conseguido que saliera.
Gracias por estar, aún cuando te hago rabiar.
Yo te prometo, Teto, que estaré aquí mismo, dispuesta a que no te despistes, más de lo preciso para que tu niño se venga a jugar con mi niña.

Besitos desde mi hueco

triniti232001 dijo...

sin palabras me quedao o tal vez prefiero quedarme sin ellas aainnnss pero que bonitoooooooooo sobretodo ya con el puntito del final que es la respuestaaaa ainnnsss .la verdad es que teniendo a alguioen asi tata te sobra todo lo demas no? por que desde luego yo no dejaria que se despiste ni un solo momento;) besitoss tataaa

Esther Hhhh dijo...

Ains Tata baixa dels nuvoletssss...

Besitos

Trini dijo...

creo que tras leer esto, es imposible que te deja perderte el próximo día que alcances con los dedos la felicidad.

Que precioso texto Esther, me has hecho volver a mi infancia, curiosamente, siempre me gustó ser india, creo que er apor las largas trenzas:):):)

Besos y felicidad

el nombre... dijo...

qué relato mas tierno, y a la vez, deja un saborcito a nostalgia...
el día que fuí feliz, no sonaban violines...
Me pregunto cuántos momentos de felicidad tenemos y no los registramos...sólo porque faltan los violines.

Hermosos recuerdos, que son y serán tus refugios en días de tormenta!!!

besos

Esther Hhhh dijo...

Ains mi querida Trini he estado fuera una semanita y ha sido.. mmmm, pero no sabes cuanto os he echado de menos, tengo que ponerme al día con todos los blogs, pero eso será entre mañana y pasado. Al grano: Te puedo asegurar que no me deja perderme mis momentos de felicidad y vigila de cerca los de tristeza. Esto es un amigo y lo demás, tonterías, y él sabe cúanto le quiero. Me hizo mirar a mi infancia porque siempre fui de las que prefería los clicks a las barbies y los coches de juguete y los trenes a los carritos de bebé, así que como comprenderás y con una infancia en los años 70 donde aún te decían, si eras chica, que jugar al fútbol es de "chicotes" y si eras chico, jugar con muñecas es de "maricones", pues acababa entendiéndome mejor con los chicos que con las chicas. Tuve varios grandes amigos de infancia, pero sin duda, los más recordados son el rubio de Félix (y mis primeras conversaciones sobre el sexo, jajaja, que oye, con 4 años la curiosidad es la curiosidad) y Alex. Se que Alberto marcó unas vacaciones importantes, pero apenas le recuerdo. Y mis primos, éramos "los cinco", jeje. Dos chicos y tres chicas, por cierto, pero nos gustaba jugar a indios y vaqueros o a guerreros espaciales.
Con la edad, resulta complicado encontrar un AMIGO, así, con mayúsculas, porque ya se sabe, pocos son los que creen en la amistad chico-chica. Alguno se me quedó en el camino, pero por suerte siempre llega alguien que te recuerda que no estás sola. Afortunadamente tengo pocos amigos y amigas, pero todos muy muy buenos. Los mejores. Y todos saben cuanto les quiero.

Bueno, que nada, que me lío yo sola, jejeje.. Gracias por tus palabras, me encanta leerte, tanto aquí como en tus blogs..

Besitos grandes.

La verdad, El Nombre que muchos grandes momentos se nos escapan entre los dedos, como la arena del desierto, porque no prestamos atención, tal vez esperando fuegos artificiales, o violines, o arco iris en el cielo o un lecho de rosas que nos recoja al dejarnos caer. Siempre que escucho esta canción, además de pensar en mis grandes amigos, no puedo dejar de darle vueltas a cada momento que dejé pasar, como si no fuera importante, y luego, al volver la vista, me he dado cuenta que justo en ese instante fui feliz. Y es que la felicidad se compone de pequeños instantes que, como gotas de lluvia ante el sol, acaban haciendo ese arcoiris que nunca vemos...

Besitos

Ruben dijo...

Gracias por avisarme a tiempo, por hacerme comprender que estos momentos que estoy viviendo (en mi todavia predomina ese niño) son los mejores de la vida y los que habra que recordar en el futuro, aunque no suenen violines.
Gracias por escribir tan bien y por activar tan habilmente los resortes de las mentes de los que te leemos.
Porque la amistad es una de las pocas cosas que de verdad importan en la vida.
Besitos.

Esther Hhhh dijo...

De nada Rubén. Gracias a ti por estar siempre ahí, por saber ser mi amigo hasta en el silencio. Gracias por venir siempre a este rincón a recordarme que no me olvidas y que puedo, como dice Mario Benedeti, contar contigo y que tú sabes que puedes contar conmigo.

Seguiré escribiendo sólo para que los que bien me quereis me podais seguir leyendo.

Besos de corazón

Enttropia dijo...

Bobita, bobita, bobita, que has hecho que me emocione... :-)

Bieen!! deja que la niña salga a divertirse, cuidala, quiérela mucho y dale mucha risa y mucho amor. Os lo merecéis, caramba! Me alegro. Un besote bien grande. Ays...

Esther Hhhh dijo...

Ains mi Entro guapa, no hay cosa que más me guste que emocionarte, jejeje, mira que soy mala ¿eh?

No te preocupes que mi niña es más rebelde todavía que yo y se escapa sin permiso a todas horas, y llega tarde a casa, me roba sonrisas y besos, coquetea con mis niños y les saca la lengua y en cuanto cierro los ojos ya está con la piruleta en la boca otra vez, sera bicho, ainssssss...

Besitos

Roberto dijo...

Uyyy triniti suerte que dijo que iba al grano... jjeje SI,SI, SI esther...