miércoles, julio 26, 2006

Fotografía



Hace aproximadamente 28 años que cogí una cámara por primera vez. Una que fuera mía, se entiende. Porque alguna vez mi padre me había dejado su fabulosa leica. Mi Leika ahora.
Hace aproximademente 29 años, entré por primera vez en un estudio fotográfico de revelado. Por supuesto, aunque el nombre sea grande, aquel estudio era pequeño. Está todavía en casa de mi madre. Un cuarto de baño pequeño, convertido en La Sala de Las Maravillas.
Crecí oliendo líquidos de fotografía, viendo secarse películas en la vara de al cortina de la ducha, sabiendo que 25 segundos podían ser la clave del milagro, observando como por arte de magia, aparecía una imagen en un papel que antes era blanco, viendo la luz roja, sintiendo el suave tacto de la película, oyendo el click de un disparo, haciendo trucos con cristales, con filtros, jugando a un juego que pocos niños juegan.
Antes que yo naciera ya era fotógrafa. Lo llevo en la sangre. Mi abuelo fue el que me lo inculcó, aunque no sé bien desde donde, pues nunca le conocí.
El padre de mi madre, Hipólito, ese era su nombre. Hipólito era fotógrafo, y era feliz con una cámara en la mano. Sus fotos reflejan una época, un mundo, una familia a la que adoraba, su sensibilidad, y su sonrisa. Tengo muchas fotos de él, y en todas su sonrisa enorme me recuerda que era feliz. Mi abuela se enfadaba con él y Hipólito lo arreglaba todo poniendo en el viejo gramófono "dos gardenias" y sacándola a bailar: "Vamos, Anita, que no es para tanto boba, ven aquí a bailar" Y con esa enorme sonrisa, mi abuela sólo podía que sonreir y olvidar su enfado.
Mi abuelo dejó en la que es ahora la casa de mi madre, un laboratorio y un montón de objetos. Algunos están allí guardados. Otros los tengo yo. Conservo sus pinzas de sacar las fotos de las cubetas, y sigo úsandolas cuando amplio mis fotos, aunque hace tiempo que no puedo hacerlo. También tengo su tanque de revelado, en total tengo tres tanques de revelado, de los que dos son de mi abuelo. Para quien no lo sepa, un tanque de revelado es un cubo de unos 20cm de diámetro, aproximadamente, y de una profundidad de unos 30cm. Es complatemente negro y opaco, y estos son de fibra de vidrio, porque en esa época no había plástico. En su interior hay un eje que tiene dos hélices, entre las que se engancha la película sin revelar. Cuando el cubo se cierra, en su interior hay completa oscuridad. Se introducen por un pequeño agujero que hay en la tapa, los líquidos y se revelan los negativos.
También conservo una preciosa probeta de vidrio, de las antiguas, con las que mido las concentraciones de líquidos, y alguna cubeta. Y el mayor tesoro que tengo en casa, aunque no lo uso, pues he de confensar avergonzada que todavía no sé meter un carrete en ella, es la Leika. Una preciosa Leika, que funciona a la perfección, con una funda de cuero, como ya no se hacen, su robusto cuerpo alemán, su sistema de cortinilla y un objetivo con un curioso sistema para extenderlo. Tambien tengo un flash, pero el que yo conservo es moderno. En casa de mi madre, en el laboratorio, todavía hay uno de fósforo. Y placas, que son negativos en cristal.
Cuando era pequeña mi padre, que se había aficcionado a la fotografía porque su suegra le regaló la Leika, pasaba horas en el cuartito del laboratorio, y yo me colaba:
-Esther, si entras sabes que hasta que no estén reveladas, no podrás salir.
-Si papá
-Y no puedes tocar los líquidos, que son peligrosos.
-No papá. ¿Puedo contar yo?
-Claro cariño. Mira vamos a hacer un truco con esta foto tuya- me decía mientras colocaba un trozo de vidrio distorsionado entre el papel y la luz de la imagen que la ampliadora dejaba caer, filtrada con el rojo de la lente que permitía exponer el papel sólo el tiempo adecuado. Luego el papel pasaba a los líquidos, y yo miraba asombrada incluso cuando ya lo había visto miles de veces, como la imagen aparecía poco a poco en el papel.. "Es magia" me decía a mi misma. Con el tiempo supe que sólo era un proceso químico del bromuro de plata en reacción...
Cuando era pequeña, mientras mis amigas jugaban a muñecas, yo me quedaba embobada mirando la película recién sacada del tanque, colgada para secarse, con ese olor tan peculiar del acetato. Mientras ellas soñaban con casarse con un abogado o un médico y tener muchos hijos, yo pensaba en ser reportera gráfica de primera linea de frente. Eran los años setenta, Vietnam estaba en guerra con EEUU y a mi me asombraban aquellas fotografías que llegaban a los periódicos...
Evidentemente, no soy fotógrafa en el frente, pero sigo haciendo fotos. Desde aquella Kodak poquet ha llovido mucho. He tenido una Yashicca MG-2, una Pentax P301, una Minolta M-2 y hoy en día, desde hace 13 años, una Nikon F601-M, a la que llamo Eros. No me atrae la fotografía digital, aunque comprendo que es mucho más práctica, pero que quereis que os diga, adoro el tacto de mi disparador, decidir si fuerzo o no un carrete, poner película en sus rodillos, elegir la sensibilidad con la que voy a trabajar, y sobretodo adoro la paciencia con la que ella me deja elegir el mejor plano, como me habla, susurrándome palabras que nadie más entiende, sé que no me va a defraudar y por eso es mi mejor compañero, mi mejor amiga, mi amante más fiel.
Besos y sed felices...

9 comentarios:

Juan dijo...

El tiempo, nos va robando la vida poco a poco.
Para mi, hacer una foto, es todo un privilegio, pues es como esconder una monedita cuando viene el recaudador de impuestos; es impedirle al tiempo que te robe esa fracción de tu vida, que como tuya te pertenece.
Una foto, es una pequeña victoria a la conspiración del universo contra ti.

Yo conservo negativos en placa de cristal, y una cajita con magnesio.. Tienes suerte de tener ese tesoro contigo...

Disfruta mucho de tu viaje a la madre Africa. Aprovecha a desconestar, y sobre todo haz muchas fotos. Yo tambien abogo por la fotografia analógica, de hecho es la que acostumbro a practicar, pero siempre se pueden escanear después y colgarlas en el blog...

Si puedes, no dudes en colgarme una banderita nueva en el blog... ¿vale?

Muxus y hasta la vuelta.

BAR dijo...

LA FOTOGRAFÍA...ME PARECE COMO A JUAN, UN INSTANTE ROBADO AL TIEMPO, ES INCREIBLE QUE INCLUSO UNA FOTO PUEDA GUARDAR TANTOS SENTIMIENTOS, MISMOS QUE SE EVOCAN CADA VEZ QUE ESTA SE APRECIA.LSMENTABLEMENTE CON LA TECNOLOGÍA ALCANZÁNDONOS, TENEMOS QUE ESTAR FRENTE A LA COMPUTADORA PARA VERLAS, PERSONALMENTE,NO ME IMPORTA COMO SE TOMEN, SIEMPRE Y CUANDO LAS PUEDA TOCAR...
LINDA AFICIÓN LA TUYA...
BESOS

Alfor dijo...

Buen viaje, Esther, y seguro, después de leer esto, que te llevas la cámara a cuestas y que algo traerás de vuelta. A ver si podemos ver algo en pantalla. Claro que no será lo mismo que tocar la foto y percibir los brillos del papel, pero resulta un sucedáneo más o menos aceptable.

(Muy bonito lo de tu abuelo, y lo de tu padre... pero sigue sin puntuar ;-) )

Esther Hhhh dijo...

Por supuesto, esto es para todos, tened claro que algo intentaré colgar de mi "caza" fotográfica... Y espero que sintais lo que haya intentado transmitir...
Juan, estáte tranquilo, voy a desconectar, a acabar de olvidar, a limpiarme el alma y la mente y a traerme el aroma del zoco impregnado en mi pelo, mmmm...
Por cierto, ¿una banderita? explícame eso, ¿vale? que yo estaré encantada de colgarte lo que quieras en el blog (menos desnudos, jajajajaja)

BAR, una foto no sólo guarda sentimientos o momentos, además puedes expresarte tu misma. Por eso para mi es tan especial... Intento no fotografiar cosas, si no la esencia de las cosas, de las personas, de los paisajes... Para mi es como pintar, pues me encantaría ser pintora, pero no se me da especialmente bien....

Alf, mi cámara es una prolongación de mi misma, por supuesto que se viene, y ya tiene sus carretes preparados y todo.
¿A qué te refieres con lo de puntuar?
Besitossssss

Juan dijo...

Pues he puesto un contador en el blog, que además de el numero de visitantes, indica con una banderita el pais desde el que lo hacen; de manera que ahora colecciono banderitas..
muxus

Diego dijo...

Hola Esther,

A ver si pones algunas de tus fotos en el blog, o en el flickr, o donde quieras, que me gustaría verlas.

Yo, por mi parte, la verdad es que, aunque me guste la fotografía, nunca me han atraído los espacios cerrados y oscuros como el laboratorio fotográfico. Prefiero hacer el trabajo con el ordenador, es más limpio y más ecológico.

Esther Hhhh dijo...

Hola de nuevo, Juan:
En principio quiero desconectar de estas cosas también, así que no creo que entre hasta que vuelva, pero de hacerlo, no olvidaré pasar por tu blog para dejarte mi banderita, jejejeje.

Diego, prometido, colgaré esas fotos que ya tengo ganas de hacer... Creo que es lo que más me atrae del viaje, lo que voy a ver. Ah, por cierto, para los que no os habeis enterado, incluído tú, Diego, me voy a Marraketch, jejeje.

Besitos a todos.

Enttropia dijo...

Que bonito Esther... Me has hecho verlo todo. He visto a la niña mirando a su padre, la imagen que poco a poco se dibuja sobre el papel, las cubetas, las fotografías colgadas, esa Leika...

Que bonita eres.

Esther Hhhh dijo...

Muchas gracias, Enttropia. Me vas a poner rojita.
Besos