viernes, noviembre 24, 2006

París



Esta semana París encendió sus luces navideñas. París… Siempre que pienso en ella, veo sus calles, los pequeños cafés en las esquinas, la larga avenida de Les Champes Elisèes, la Torre Eiffel, eterna y silenciosa reina de una ciudad hermosa, grande. París tiene en otoño las calles sembradas de hojas caídas. La lluvia cae, tornándolo todo gris, pero no es cualquier gris, es ese color perfecto en una fotografía en blanco y negro, donde el tono rojo de una bufanda caída rompe la monotonía.

La ciudad de las luces se ha iluminado. En realidad nunca está a oscuras, siempre bella bajo el suave halo vainillado de sus farolas. Partido su corazón en dos por el Sena, donde una vez Woody Allen bailó con Mia Farrow. Donde los amantes se dicen palabras hermosas al oído. Donde el hombre lobo aulló desesperado a la luna llena su amor eterno.

Si cierro los ojos puedo verme paseando por las calles de París al atardecer, el sol poniéndose, a lo lejos la Torre siempre mirándome. Siento el gélido abrazo de finales de otoño, alentándome a entrar en un café, en busca de algo caliente que me quite el frío del cuerpo. Frotándome las manos, leyendo distraída algún periódico, y dejándome seducir por las calles donde un día Marlon bailó su último tango. Mi cámara cercana, tal vez carrete en blanco y negro y esa soledad que a veces es bienvenida.

El cine siempre amó esta ciudad. Sabrina creció y se descubrió en ella. El jorobado la miraba, amándola desde su privilegiada atalaya en el campanario de Notre-Dame. Gene kelly bailaba por sus calles, más enamorado que nunca.


Esta semana París encendió sus luces y una vez más mi alma voló hasta sus calles, mi mirada se lleno con sus colores y noté ese pequeño tirón que me incita a viajar hasta el lugar donde tal vez se esconda el corazón que perdí.

Besos y sed felices

19 comentarios:

Redmond Barry dijo...

A mi también me pierde esa ciudad.


Eso sí, como dicen los mismos parisinos, lo peor de París, los parisinos.


Y una pequeña nevadita de esas que caen de vez en vez, con un frío que pela, sentarte en una terraza de esas que tienen las sombrillas con calefacción. En fin, dejémoslo y volvamos al poniente levantino, joder qué asco.

Ilse, siempre nos quedará París.

Huaso dijo...

O quizás sea el lugar donde encuentres nuevamente otro corazón...y pueda tocar y palpitar tú vientre...





Besos...

Esther Hhhh dijo...

Ains Red, que te nos cambias de película, jejeje... Pero sí, mi querido Red-Rick, siempre nos quedará París... Al menos siempre nos quedará París. Creo que me la voy a regalar para mi cumple...
Besitos

Quien sabe Huaso, pero hace años que sueño incluso con vivir en París, así que tal vez tenga algo pendiente en la Ciudad de las Luces. Gracias por tus buenos deseos...
Besitos

Redmond Barry dijo...

Si te regalas Casablanca, por favor, mírala en inglés, el doblaje es ridículo, como todos los doblajes, por cierto. Te contesto aquí por lo de tu comentario en mi blog, tan gratificante porque descubres que no estás sólo en el universo. Tienes toda la razón, conforme la gente se hace mayor, va eligiendo su propia música y aunque puede llegar a escuchar otra, su música del alma, siempre es esa. Por ejemplo, a uno le gusta el son cubano y aunque escuche ocasionalmente un tema de Lauryn Hill y le guste, no se interesará por él, porque a esa persona le gusta el son cubano y la Hill no toca las maracas. Quizá es una exageración, pero sirve de ejemplo; todo el eclecticismo falaz de la música popular de final de siglo, no ha servido para nada, siguen habiendo banderías y trincheras, promovidas por la misma industria. Es una de las herramientas del marketing barato que practican, fomentar el sentimiento de pertenencia. Así les va, se van a ir a pique todas y no sólo por culpa del emule, sino porque son malos y, como decían en una película de David Mamet "quien es malo, es malo". Frente a ese sentimiento de pertenencia impostado, falso y creado por la industria siempre he mostrado mi perplejidad e incomprensión. Cuando iba a los conciertos, tenía dos pandillas de amigos: con los que iba a los conciertos del Principal, del sábado por la mañana que valían 50 pts.(en los años 80 tocó allí Baremboim, ¡¡¡por 50 Pts!!!) y la otra con los que iba a los conciertos de Pachá auditorio (aún recuerdo el concierto de Simple Minds, antes de agilipollarse, antes del megaconcierto del estadio del Levante; y de teloneros China Crisis, cágate lorito) e incluso viajábamos a Madrid o Barcelona para algún que otro importante. Evidentemente no se conocían entre ellos y no entendían cómo me podía gustar el sábado por la mañana la música dieciochesca y por la noche el Hard, el tecno el hip-hop o la cantidad de nombres absurdos que le ponen a la música. Yo les decía a los dos que no sabían lo que se perdían. Pero no me hacían caso. Los grupos de los 70-80 que nombras, ya forman parte de la mitología, System aún tiene que recorrer un largo trecho para llegar ahí, pero lo recorren con determinación. Te los aconsejo, no son un simple grupo Metal de finales de los noventa, detrás de su barullo de baterías y riffs, hay muchas cosas buenas y múcha música.

Por cierto, tengo entradas para el Don Giovanni en el Palau de les Arts, lo monta el gran Lorin Mazel, gran oportunidad para ver al maestro, ya que está un poco mayor, iré con una camiseta de System of a Down o con una de Limp Bizkit que le tengo mucho cariño.

Eulalia dijo...

Siempre he estado en París en verano, quizá por ello no me resulta la ciudad romántica de las películas...
Un beso.

Huaso dijo...

Recibí...un poema y un beso...






pero también me gustan los abrazos y..........


Besos

Esther Hhhh dijo...

Red Casablanca ya hace años que la tengo en casa, la he visto en inglés y doblada, tantas y tantas veces...
Lo que pienso regalarme es en verdad París, es decir, una visita, unos días en la Ciudad de las Luces. Hace tiempo me lo prometí.
Del resto, te hablo en tu blog.
Besitossss
Lula Debe ser eso. París tiene ese encanto en otoño y principios de invierno. La primavera la pone guapa, y en verano está exultante, como toda ciudad que se precie, pero ya no es lo mismo. Es lo que tiene el otoño.
Besitoss

Huaso Entonces, besos y abrazos y....
A mi también me gustan.
Besitos

pando dijo...

pues yo fue de viaje de esos de enamorados y la verdad.... fue bastante decepcionante, paris para mi fue como esas peliculas que tienen mucho nombre les dan mucha propaganda y cuando la ves dices y esto es todo?.
por no hablar de las famosas gargolas que buscaba en notre dame puuufff que decepcion.
y eso que ya sabes que yo soy la defensora del amor de lo romantico y de todas esas cosas y sinceramente no le veo mucho escenario para el amor, las peliculas son las peliculas la vida real =paris no amor

Esther Hhhh dijo...

Tata, París, como todo, tienes que estar en el momento y disfrutarla. De todos modos no me extraña que no te gustara, a tí te gustan más las ciudades por la gente que por ellas en sí mismas y los parisinos no son especialmente encantadores, en lineas generales, como dice alguien por ahí, lo peor de París son los parisinos. Pero vamos, todo depende del momento....
Mil besitos boyito mío, y todos, todos, todos de pocholate, eso sí, de todos los tipos de pocholate, jejeje...

Fortunata dijo...

Pero bueno mi niña ¿que pasó? la dejo una semana sola(es que me quedé dormida) ¿y se me puso triste? .... no me extraña porque eso de las navidades es como que muy pesado.... En Madrid tambien encendieron las luces con diseños muy modernos... Hace tanto tiempo de Paris pero tengo buenos recuerdos .....Madri-Paris en autostop, sola, y el primer coche que paró me llevo directa a la residencia donde iba.....(claro que eran otros tiempos)

Esther Hhhh dijo...

Ains Fortunata cuantos días sin verte.. ¿Tanto se me nota la triteza?
Que aventura lo del autostop, tuvo que ser genial, jejeje... Es cierto que hoy en día ni se nos ocurriría, eso por no decir que hoy en día nadie o casi nadie para, cosa normal, tal y como anda el mundo, da miedo...
En fin, muchos besitos guapa

Esther dijo...
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Esther dijo...

Qué recuerdos tan bonitos de esa preciosa ciudad me han venido a la mente. Qué perdiste allí¿?
Un besazo tocaya!!!

Esther Hhhh dijo...

Hola tocayita:
Pues no lo sé, la verdad, por eso voy a tener que ir a ver si lo encuentro ;-P
Besitoss

Anónimo dijo...

No sólo un café puede quitarte el frío de encima...si lo he dicho ya, que es la mejor oportunidad de abrazar y ser abrazada...

Tenía entendido que las vegas era la ciudad de las luces, pero ahora estoy confundida...

Aún no tengo la oportunidad de conocer París pero espero hacerlo algún día o que alguien me lleve...

El corazón...está de biaje un rato, ya regresará...

Un beso

Anónimo dijo...

jajaja....lo siento...la palabra es vvvvvvviaje....es q está al lado de la b y con el frío y los guantes una se equivoca..

Un beso

Esther Hhhh dijo...

Hola BAR guapaaaaaaaaaaa
Espero que un día te vengas para acá, a conocernos, y entonces, nos vamos a visitar París, que yo lo tengo un poquillo más cerca....
El corazón... Buff ande andará el corazón.
Un beso enorme y con calorcito de amigas, para que se te pase el frío.
PD: Me ha dolido esa b, que te conste, menos mal que te diste cuenta, jejeje

Pentislea dijo...

esther..me encanta todo! es un placer autentico para los sentidos leerte y escuchar a la vez los temas que eliges, que eqilibrio y perfecion ,a lo mejor lo exagero ,pero a los que vivimos la musica con intensidad y pasion...yo personalmente lo agradezco,con esto haces una cosa muy buena que es verificar que cada situacion tiene su banda sonora.para aquellos que no creen en la musica y que solo oyen ruido..de verdad necesite leerlo 2 veces,tienes razon el gris de paris no es un gris cualquiera....enhorabuena!

Esther Hhhh dijo...

Gracias por tus elogios, Pentislea. Quiero decirte que ciertamente la música está elegida en base al texto. En ocasiones sé muy bien que canción quiero poner. En otras tengo una idea y hago una búsqueda.
Me encanta la música y, al igual que tu misma dices, yo creo que cada momento tiene una canción y hay una canción para cada momento.
Intento reflejar eso en mi post.
Gracias por haberte dado cuenta. Un beso