viernes, octubre 05, 2012

Mi querido otoño:



Siempre que llegas te escribo. Y siempre me respondes con tu cándida melancolía, con las hojas que caen de los árboles, con las noches más largas y los días más fríos...

Sé que este año te dejé sin tu regalo. Pero tú no fallaste, puntual a tu cita, trajiste lluvia y viento, frío y olor a tierra fresca y a fuego en el hogar.

Y yo, distraída como estuve, no te dejé palabras ni silencios. Que cabeza la mía, mi querido Otoño melancólico, que me traes como siempre naranjas y chocolate y yo no te abro la puerta de mi alma.

Aquí estoy sin embargo, querido atardecer del año, saboreándote como siempre, acurrucada en mi chaqueta de lana mirando el cielo estrellado que hoy, sin embargo, me ofreces. No creas que no te he extrañado, es más, casi te percibí en verano y me alegré de saber que ahí estabas, pendiente de hacer tu entrada triunfal.

Yo no te olvido ni olvido tus palabras con silencios cargadas, con secretos y esperanzas. Te traigo como cada año este presente, para que puedas regodearte en tu sabia melancolía y dejar que mis sueños vuelen entre tu manto y tus hojas caídas.

Voy a mirarte madurar y convertirte poquito a poco en invierno blanco, no puedo olvidar que yo llegué cuando tú casi te marchabas, por eso tal vez te tenga tan presente siempre.

En breve nos regalarás la hora que se fue en primavera y nos ofrecerás con ella un poquito más de luz, antes de que los días se vuelvan inevitablemente cortos y las noches largas y prometedoras.

Ven, acércate y disfruta conmigo de este té de proyectos y sueños, de regalos que brotarán en primavera, como las flores de azahar y las fresas. Disfrutemos juntos de esta promesa que viene creciendo lenta y paciente, cocinada al lento fuego de tres estaciones.

Déjame que te diga, querido Otoño, que aún sin escribirte, he ido dejando huellas y besos en cada uno de tus días, sólo para que no me olvides, para que sepas que incluso cuando más Otoño eres, más me gustas, a pesar del aliento gélido con el que me saludas cada noche.

Te regalo este año una carta, una promesa y sonrisas. No hace falta que te explique...

Besos y sed felices

5 comentarios:

TriniReina dijo...

Hola Esthersita

Oye, que esta carta tuya al otoño- tu otoño. podría ser mi carta al otoño- mí otoño-
Aquí aún no hay naranjas, pero el chocolate ya llegó:)

Espero que estés bien y disfrutes el otoño y el invierno y la primavera y...

Besos

Anónimo dijo...

maravilloso...
Kuxo

Esther Hhhh dijo...

Mi querida Triniá, yo la comparto contigo y todo solucionado, jejeje... Me alegra que te haya gustado.

Estoy muy bien, ajetreada, pero muy bien. Aunque voy a intentar retomar esta buena costumbre.... Por cierto, en Valencia tenemos naranjas, pero aquí en Glasgow no hay demasiadas, eso sí, cholota sí jejeje

Besitos

Vaya, mi querido Kuxito, que alegría verte aquí, justo donde nos conocimos... Fue tu culpa, que lo sepas. Se me antojó escribir después de nuestro "rifi-rafe" y ahora no puedo saltarme los antojos, jejeje...

Besitos

Diego Molla dijo...

Gracias por este poema Esther, me alegra que hayas vuelto a la pluma, o mas bien al teclado...

Esther Hhhh dijo...

De nada Diego, es un placer volver... A ver si cojo el tranquillo otra vez, jejeje...

Besitos