jueves, agosto 31, 2006

21 días



Eso queda exactamente. 21 días. El verano pega sus últimos coletazos y el calendario marca en amarillo, como las hojas que ya empiezan a caer, el fin del tiempo estival, para dar paso al otoño.
En valenciano (o catalán) llamamos al otoño "la tardor" algo así como "el atardecer". Será porque nos acercamos al fin de año, o tal vez porque los días se acortan y los atardeceres se hacen más largos. Será porque las nubes empiezan a hacer su aparición con más asiduidad y nos dejan retazos de luz gris, como en una película en blanco y negro. Tal vez sea porque, al igual que en el atardecer diario, es tiempo de recogerse, de mirar hacia uno mismo y encarar el principio de un nuevo curso, que para muchos nos marca un nuevo año, al margen de calendarios convencionales.
En nuestra memoria guardamos ahora los recuerdos de días de sol y calor, cerca del mar, dejándonos mojar por sus olas, buscando la tranquilidad de calas perdidas. Días largos y propicios a los excesos de todo tipo, días llenos de sonrisas, de tiempo para el ocio, para los amigos, para la noche. Noches cortas e intensas de verano, donde no hay nada como pasear por el paseo marítimo o a la orilla del mar...
El otoño guarda ese tono triste, melancólico en sus páginas, tiempo de transición que nos lleva hacia el frío del invierno y nos devuelve la sobriedad que perdimos en el verano.
Días en amarillo y ocre, calles alfombradas de hojas secas que siempre me han gustado pisar, parques tranquilos, lejos quedó ya el sonido de niños jugando a todas horas. Playas desiertas, recuperando su tranquila harmonía con un mar grisáceo y removido, olas que chocan amenazantes contra el espigón.



Lentamente se va el calor, y regresa el frío, el armario cambia su contenido, y con tristeza guardamos las prendas descaradas de verano, que tapan lo justo, el bikini, los colores alegres, para recuperar la tela sobre nuestros cuerpos.
Se empieza a hacer necesaria la compañía en el sofá o en la cama, cuando el amanecer nos descubre ateridos, pues no hay nada como tener a mano un buen abrazo reconfortante que nos devuelva el recuerdo de días más cálidos.
El otoño huele a tierra mojada, hojas caídas, humo de chimeneas, melancolía y naranjas recién exprimidas. Mandarinas que explotan en un estallido agridulce en la boca, la sandía deja de verse en las tiendas, para cambiarse por manzanas, granadas, uvas, clementinas, y peras. El arcoíris frutal del verano, da paso a una uniformidad colorista en la frutería, ocres, verdes mate y rojos burdeos chocan con el naranja fuerte de la mandarina y el rojo brillante de los caquis.
En los jardines, las bugambilias y los galanes de la noche, dejan paso a las rudbequias, semejantes a margaritas que varían desde el amarillo brillante al púrpura, los crisantemos desde el blanco al rosa pasando por el amarillo suave, o los girasoles con el tesoro de sus semillas escondido en el epicentro de su belleza...
El otoño me invita a empezar nuevas etapas, plantearme nuevos objetivos, volver a mi interior más íntimo, para mirar desde allí el mundo con otra mirada. Escuchar a Frank Sinatra, Michael Bublé, Dinah Washington y Diana Krall y dejarme llevar por la melancolía que se entremezcla con notas de creatividad imaginativa, noches largas y envolventes, amaneceres aletargados y días de transición tranquila, dejándome llevar por mis sentidos...
Quedan 21 días de verano, y sin embargo empiezo a oler el otoño en las calles...
Besos y sed felices

13 comentarios:

BAR dijo...

AUN NO CONOZCO A ALGUIEN QUE NO LE GUSTE SALTAR EN LAS HOJAS QUE EL OTOÑO TIRA...ME GUSTABA HACERLO DE NIÑA Y AHORA CUANDO VEO UNA OPOTUNIDAD LO HAGO, ME HACE SENTIR BIEN, COMO SI FUERA NIÑA DE NUEVO, ES UNO DE ESOS POCOS PLACERES QUE NO SON PECADO, JEJEJE.
ME ENCANTA VER LOS ARBOLES EN ESTA EPOCA Y EL AMBIENTE MELANCÓLICO Y DE AÑORANZA QUE SE RESPIRA ES ADORABLE...
BIENVENIDO EL OTOÑO!!!!! BESOS

Esther Hhhh dijo...

A mi siempre me ha gustado más la primavera, pero bueno, es necesario que el otoño y el invierno vengan para que vuelva la primavera, jejejeje.
Besitos

El chicharrero terrible dijo...

No esteis triste en otoño, aunque se os encrespe el moño.
El invierno vendrá, y frío traera
Despues la primavera, que la sangre altera.
Y por fin de nuevo el verano, que bien de nuevo el verano.

P.D. he estado tiempo sin venir por aqui, porque al cargar tu pagina se me colgaba el navegador; no se si por el pet ese.

Esther Hhhh dijo...

No pasa nada chicharrero, lo importante es que vuelvas...

marilyn dijo...

Si, este año empieza a olerse el otoño antes de tiempo, en la brisa del mar. A mi me encanta el otoño, sólo una vez lo ví como algo melancólico. Estaba trabajando en una playa, todos los días veía a la gente bañarse, tomar el sol, pasear desde mi trabajo. Aunque parezca mentira no les envidiaba, me gustaba verles, como a una madre ver jugar a sus retoños. Un día al ir al trabajo sentí ese olor especial del final del verano, era muy temprano y la playa estaba desierta. Le dije a mi compañero, "esto se acaba". Días después la gente empezó a irse, todo se quedó triste y solo, el mar se truncó de azúl a gris. Había llegado el otoño

Esther Hhhh dijo...

Marilyn el otoño tiene su encanto, a mi no me disgusta, además nos devuelven la hora que nos robaron en primavera. En fin, tiene sus cosas, pero es que después del colorido del verano, del calor, de las noches largas, se hace un poco raro volver a la vida tranquila del otoño.
Besitos

Cucho dijo...

El otoño es melancolía tintada de ocres, es la vendimia de las vides maduradas por el sol. En otoño recogeremos lo sembrado y el invierno dará paso al refugio de nuestra savia en nuestras raíces, esperando la llegada de la explosión de la primavera.

Me gusta cómo narras...bandida.

Por cierto, cumplí mi parte...

Esther Hhhh dijo...

Muchas gracias cucho, de veras...
¿tu parte? estoy intrigada

Diego dijo...

El otoño llega a Europa, pero aquí, que llevamos seis meses de retraso (¿o de adelanto?) está llegando la primavera, con sus horas de luz, sus fragancias, y sus colores. Nada, que dentro de poco sacaré el bañador para seguir con mis aventuras de bodyboarding ;-)

Ruben dijo...

Ay... que llego tarde a este comentario!!! jejeje
Es que estoy un poco liado buscando piso otra vez...
Pues a mi no me gusta el otoño, mi estacion preferida es el verano, y que llegue el otoño significa que el verano se acabo y que para el proximo falta casi un año. Menos mal que una vez que empieza el otoño ya falta menos para Navidad... jejeje Para mi el otoño es esa etapa gris que hay entre verano y Navidad.
Besitos.

Esther Hhhh dijo...

Rubén, antes que nada suerte con el piso, jejeje.
A mi me gusta más la primavera, y desdeluego el verano, pero bueno, el otoño es otra época y también tiene sus cosas buenas, como el invierno con el frío y la nieve (que aquí cai no vemos). Pero la Navidad definitivamente no. La odio, jejejeje.
Besitos

Juan dijo...

Que entrada mas preciosa. Supongo que el otoño nos indica el inminente fin del ciclo anual. Sin darnos cuenta, pronto llegaremos al solstidcio de invierno, la noche mas larga del año, la noche de las brujas, en la que tememos que el sol no salga victorioso al siguiente dia, dejandonos sumidos en la oscuridad con nuestros mas temidos fantasmas.
Es la época de recogimiento y meditación, en la cual evaluamos el año vivido. Efectivamente, afortunado es quien disponga de un cálido abrazo en el sofa o en la cama.
Besitos

Esther Hhhh dijo...

Gracias Juan... Y si, creo que el abrazo cálido es lo que más se echa en falta en estos meses...
Besitos