lunes, agosto 07, 2006

La partida

Ocho de la mañana, hora española. Nos despertamos con cierta dificultad. Kai no se decide a abrir sus ojos dulces, mientras estira sus patazas... Le miro, sé que durante ocho días le voy a extrañar tanto... Pando me mira y me sonríe ¡Tata, que nos vamos! y las dos nos levantamos de la cama rápidamente. preparamos las últimas cosas, unos bocadillos para el viaje, pasaremos el día entero viajando, arreglamos a Lula, que se quedará en casa, y recojo las cosas para Kai, que se va a sus vacaciones particulares.
Salimos hacia Valencia, hay que coger el tren a Madrid, pero primero hay que aparcar el coche, todo el camino cantando una ranchera que será la banda sonora del viaje, la ilusión dibujada en nuestra cara, las sonrisas radiantes y unas maletas repletas de ilusión... Y de equipaje.
En la estación, hasta las vías parecen decirnos adiós, miramos los trenes, las tiendas, tomamos café nerviosas y descubrimos con horror que los bocadillos se quedaron olvidados en el coche... Sin suerte, vaya por dios, volveremos con perfume...
Las 15h15 y el tren sale de Valencia y nosotras vemos a la ciudad decirnos "¡Hasta pronto!" y sabemos que Marrakech ya está un poquito más cerca y nuestros sueños se vuelven mientras un poquito más reales. El tren traquetea en la via rápido, su canción alegre, un clásico renovado que me hace pensar por un momento en mi querido Buster Keaton y en su General.. Hay si la General levantara la chimenea... Pues esta descendiente suya, que ya no luce vielas ni hermosas chimeneas bermellón, vuela por la vía, y aún así se nos antoja que va lenta, será que nuestro corazón late deprisa por llegar a nuestro destino...
Desahogamos nuestra desesperación con un pobre diablo al que se le ocurrió ser demasiado quisquilloso, y eso le valió ser el centro de nuestras risas durante medio viaje, y el otro medio también.. Ay, mi querida Pando, mira que somos malas cuando queremos, si es que no podemos esconder las marcas de nuestras alitas caídas...
Madrid, destino final de nuestro trayecto ferroviario, se empieza a vislumbrar, cuando el reloj marca las siete y el sol sigue su camino poniente. Entramos en Atocha, y al bajar los amigos que nos esperan para acompañarnos, o simplemente recibirnos. Que bueno es tener amigos. Rubén nos acompaña hasta el aeropuerto, y menos mal pues las maletas no solo las cargamos de ilusiones, y no veas como pesan, se han convertido en una prolongación de lastre de nosotras mismas, y cuando más andamos más nos cuesta arrastrarlas...
Dos metros y un autobús de línea después, llegamos a Barajas, T-4, temerosas de ser otras más de las vícitmas de esta terminal enorme y laberíntica, y la pregunta se dibuja en nuestra boca, mucho antes de que nuestra mente la analice: "¿Dónde están las Salidas?" Nos miramos a los ojos, mientras de reojo observo que Rubén ya sonríe malicioso.. ¿A quien se le ocurre? Dos chicas preguntado por las salidas... La respuesta fácil nos da paso a la carcajada, que nos roba un poco las fuerzas para estirar de nuesto lastre, mientras encontramos el camino a las Salidas, las de avión se entiende, y justo al final de todos los touroperadores el nuestro, donde intercambiamos el papel que hablaba de un sueño, por la realidad de unos pasajes a otro mundo.
Llegamos a la aduana, y de repente nos preguntamos por nuestras maletas-lastre, tanto tiempo con ellas arrastrándolas que ya las notamos como prolongación y ahora que ya no están creemos haberlas perdido. No, las maletas nos esperan en nuestro avión. Estamos a la puerta de la frontera entre nuestra realidad y nuestro sueño, y Rubén nos dice adiós. Gracias le decimos, y siento cierta tristeza, hacía tiempo que no nos veíamos, pero me alegra verle, sin duda, que bueno es tener amigos.
Una chica risueña nos pide que nos desprendamos de objetos metálicos y llega la segunda pregunta formulada sin pensar ¿Los anillos también? pregunta hecha acompañada de cierto gesto con ambos dedos anulares... La chica me dice que no, se ríe y me replica "no hacía falta el gesto" y yo me quedo mirandola y entonces caigo en la cuenta que la envié sin querer a freír espárragos, por decirlo suave. El Guardia civil riéndose, yo cambiando a bermellon mi cara, cual camaleón, y una parejita que me llama la atención, tal vez porque ella es muy rubia y él muy alto, pasando la aduana ajenos a la broma.
Un tren sin conductor (¿qué diría a esto Mr Keaton?) nos lleva a lo que nos dicen, es el satélite,desde donde sale nuestro avión, y paseamos por un rato en tierra de nadie, compramos perfume y cenamos más de lo que quisíeramos. Pasa el rato, con frío, el aire demasiado fuerte en esta terminal algo silenciosa, abandonada, tal vez es demasiado nueva y eso se nota. Y es el momento del embarque, yo perdida buscando algo con que calentarme y Pando llamándome desesperada "¿dónde estás? Corre que no nos vamos" Y yo corriendo por los pasillos automáticos, corriendo, y resbalando, buscando la dichosa puerta de embarque que, como no, es de las últimas, y por fin la veo, casi me quedo sin cámara "Pando, ¿y la cámara?" "ups, está ahi" casi hago papilla de Pando, menos mal que Eros estaba a salvo, sólo algo olvidada...
Cámara, mochilas y sonrisas, toda nuestra carga de cabina, y el chico de la puerta nos sonríe y el avión ya está calentando sus motores "Tata, que ya nos vamos" y el avión nos acoje, como la matriz de un sueño que está apunto de ser real.
Una azafata nos da instrucciones en árabe y francés, ambos idiomas casi desconocidos ahora, ya veremos a la vuelta. Se encienden las luces de abrocharse el cinturón, el avión se mueve, se alinea con la pista y empieza su carrera y siento que voy en un F1, me gusta esta sensación de velocidad. Levanta el morro, apunta hacia las estrellas y las luces se hacen cada vez más pequeñas. Desde arriba, las carreteras brillan, reconozco ciudades según sus luces, el cielo se adivina oscuro y Marrakech está un poquito más cerca.
En la cabina las azafatas nos sirven algo de comer, ¿otra cena? ya van dos. Vemos por la ventana el estrecho de Gibraltar y el norte de Africa y sabemos que en breve llegaremos a nuestro destino. Por fin.
Las luces del cinturón se encienden, el avión empieza a alinearse en el cielo con la pista, baja el morro, saca las ruedas, y descendemos hasta tomar tierra africana. Ya hemos llegado, por fin.
¡Tata, que ya estamos!

Besos y sed felices

14 comentarios:

Juan dijo...

Que bonito es volar!!! aunque eso si los aeropueretos.... y el personal muchas vewces..
A mi una vez me vendieron los billetes mal grapados (el de vuelta encima del de ida), y cuando se lo di al del embarque, no me queria dejar subir, porque ¿como me iba a ir si todavía no había venido? Ni enseñandole las fechas de los billetes.. no l,e entra ba en la cabeza..

Ya lo siento por ti, pero me alegro que hayas vuelto, porque estaba el tema de los blogs un poco apagadete..

Muxus

pandora dijo...

aainnsss tataaaa que no me acostumbro a estar de vueltaa joooo y ahora leo y releo nuestros recuerdos del viaje y se me ponen los pelos de puntaaaa ssniif sniiffff a i love marrakets joo quiero volverrrrr

Esther Hhhh dijo...

Hola de nuevo Juan. Me alegra saber que me has echado de menos, jeje. Eso me gusta. Ya estamos aquí y con muchas cosas que contar, así que Blogger, tiemblaaaaa.
Hola tata, ains, si que nos ha dado fuerte... Yo también quiero volverr...
Besitos

Juan dijo...

Yo llevo un año entero maldiciendo no haber tomado la decisión de mandar todo a la mierda y quedarme en México... D ehecho, no se que coño hago aqui...
Aqui tenemos un montón de cosas, pero cuando uno va a estos sitios, se da cuenta de que le faltan cosas super sencillas, de las que es imposible comprar, y que le dan a uno una alegria..
Lo peor de todo, es que a cambio de estas cosas, tenemos el mas terrible invento de la civilización moderna; el estrés. Uno mirá a las gentes de esos paises, y se da cuenta, de que son pobres, tienen escasa cultura, trabajan en durisimos trabajos de sol a sol; pero no tienen estrés; no saben que es eso, y no saben lo bien que están sin el..

Muxus.

Esther Hhhh dijo...

¿Sabes lo que más nos impactó, Juan? La amabilidad. Allí se toman su tiempo, te dicen una y otra vez "la prisa mata". Son extremadamente amables contigo, siempre te tienden una mano para ayudarte, te sonríen, te saludan. Te lo dan todo, aún teniendo menos que tú.
Eso impacta, estamos acostumbrados a un mundo egoísta donde nadie mira más allá de sus propias narices.
En fin, Volveré, como decía Terminator, y lo haremos pronto. ¿te vienes?
Besitos

Juan dijo...

Si llega a ser posible, si que me gustaria ir. La verdad, es que ya tengo un plan de viaje a África. Tengo un buen amigo, que es de Sierra Leona. El pretende pasar las navidades en su casa en FreeTown, y me ha invitado a acompañarle. Si el tiempo y el dinero lo permiten, pronto viajaré a África..
Ojalá.
muxus

Esther Hhhh dijo...

Estoooo y si mi bolsillo lo permite.. ¿le hariais un hueco a esta blogvecinita? jejeje...
Besos Juan.
PD: Por fin he tenido tiempo para empezar a repasar a Alf y su Blog...

BAR dijo...

OIGAN!!!YO PUEDO IR??? SUENA MUY BIEN...ME ENCANTARIA CONOCER AFRICA, DE HECHO NUNCA HE SAIDO DE MEXICO, AUNQUE CREO QN DICIEMBRE ME VOY A LOS ANGELES, TAMBIEN ESTÁN INVITADOS...¡BIENVENIDA OTRA VEZ!...BESITOS

Alfor dijo...

Me resulta paradójico... todo el mundo queriendo salir de España, y servidor que no ve la hora de darse una vuelta por allí. Que estrés.

Esther, ten un poco de paciencia con la T4 de Barajas. Los que la sufrimos con demasiada frecuencia sabemos que, puesto que no vamos a poder cambiar nada, lo mejor es la paciencia...

Esther Hhhh dijo...

BAR me apunto, lástima que ahora mis fondos para viajar están a bajo cero, aiinnnsss...
Alf, tranquilo que yo creo que la T4 la pisaré pocas veces más. De hecho, lo más probable es que a la próxima, salga desde Manises.
Y en cuanto a nuestras ganas de salir de España... Entiende que es que tú estás fuera siempre, jejejeje.
Besitos a tod@ssss

Juan dijo...

Porsupuesting que si.

Ruben dijo...

Pues a mi me llegan todavia los ecos de la tristeza que senti en la despedida en el aeropuerto... si es que hacia mucho tiempo, si... paciencia, que con el tiempo todo pasa...

Esther Hhhh dijo...

Lo bueno, Rubén, es que el tiempo hace que cuando nos veamos apreciemos más cada minuto... Eso está muy bien también, ¿no crees?
Besos

Ruben dijo...

Claro. Lo que pasa es que la ultima vez se me hizo un poco corto.