miércoles, agosto 09, 2006

La expedición

Las risas dieron paso al asombro, subimos a la habitación y nos quedamos un rato mirando embobadas aquel patio interior que tenía el hotel, como un claustro, con sus mesitas estilo arábico.
La habitación, más bien normalita, carecía de aire, pues el aparato no funcionaba, pero a nosotras eso no nos importó, a fin de cuentas era una noche. abrimos las ventanas y vimos los primeros mosquitos africanos. No dudamos en embadurnarnos de insecticida... Creo que sólo volví a hacerlo la noche del desierto.
Al levantarnos, corrimos a desayunar, con nuestras maletas bien cerraditas, después de la consabida pelea para poder cerrarlas, y con nuestro traje de expedicionarias.


Los jeeps nos esperaban a la puerta. Y entonces conocimos a Al Hamid. Nuestro conductor. Verver auténtico, procedente de Zagora, alto, de pelo excaso, piel oscura, bigote y mirada dulce. Creo que es la mejor persona que he conocido en este viaje. O una de las mejores.
Durante todo el tiempo que fuimos en jeep, nos cuidó, se preocupó por nosotras, nos invitó a tés calientes, que nos ayudaban a regular la temperatura, nos enseñó a ponernos el pañuelo tuareg, y regateó el precio por nosotros.
Y como conducía. Al principio pensamos que estaba loco. Esos esquives con los burros, con las motos... El nos decía que conducir allí era muy difícil. Y nosotros, todos los que íbamos en el jeep decíamos para nosotros "si, si dificil tiene que ser conducir de esta forma, eso seguro". Pero Al Hamid Amid nos demostró quien era al volante cuando tomamos la pista. Corría como nadie, esquivaba los baches, evitaba en lo posible los saltos, y sobretodo nos lo hizo pasar de miedo. A mi me gustaba picarle, para que corriera más y fuera el primero de todos.
Por muy loca que pareciera su conducción, ahora puedo decir que nunca en la vida me he sentido tan segura. Un guía, Amine, nos diría después que todos los conductores tenían mucha experiencia.
Al subir al jeep reconocí a la otra parejita que había venido con nosotros en el avión. Olatz y Jon. Y conocimos a Rosa y Pedro.
Entre todos, los siete que ibamos en el 4x4 y junto con los otros jeeps, en total ocho coches, formamos un equipo. Aquello era como un gran hermano. A partir de ese momento íbamos a pasar mucho tiempo juntos...
Y me olvidaba del nuevo Guía, Abdel y su aprendiz, Ismael. Abdel tenía el encanto de los hombres del norte de áfrica, esa mirada, esos labios gruesos... Ismael, tímido y callado, era en realidad un encanto. Me enseñó algunas cosas de árabe mientras cenábamos en la jaima.
Besos y sed felices

8 comentarios:

pandora dijo...

aainnssss tataaaa que se me an puesto los pelos de punta al ver al hamidd aainnss como lo hecho d emenos jodiaaa no se que me esta pasando en este viajee joder nunca me habia pasao esto que me paso el dia con la lagrima fuera cada vez que veo o recuerdo un recuerdo por que alfin y al cabo solo son recuerdos ahora pero recuerdos que segun nuestra promesa recuperaremos cuando antes, y las promesas yo las cumplo, marrakets esperame hamid y toda la peña esperarnoss que llegamos pili y mili... tataa como sera marruecos en invierno? jajajajaen fin no comen que s eme va la pinza con demasiados pensamientos
besitoss de tu pandoritaaaa

Esther Hhhh dijo...

pues no se como será en invierno, tata, pero seguro que precioso, te recuerdo que en el alto Atlas nieva... ¿vamos a ver la nieve a Marrakech?

Juan dijo...

¿Y no comprasteis ninguna alfombra? pensaba que era casi obligatorio cuando te juntas con los vereveres..

Ruben dijo...

Con la nieve de Marruecos os pasa como a mi con Sanabria, que mira que he ido veces pero nunca en invierno... aunque si en verano en Sanabria hace frío no me quiero ni imaginar como tiene que ser en invierno.

Esther Hhhh dijo...

Juan, no creas, que intentaron vendernos alfombras, pero somos duras y no lo consiguieron.. Más que duras, simplemente pensamos en las maletas ¡pero si van hasta los topes y rozando el límite de peso! imposible meter una alfombra...
Rubén, paciencia, que sólo es nuestra primera expedición a Marrakech, déjanos tiempo que seguro que visitamos Marruecos con nieve... Besos

Alfor dijo...

Esther, me tienes confuso ¿Pues no estoy empezando a ver comentarios favorables sobre algunos hombres? :)

Vaya, me alegro de el viaje a África haya servido para algo positivo, además de para pasarlo de miedo, que eso se nota. Enhorabuena.

Ah, y no os dejéis engañar. Eso de la nieve es un camelo. Os lo digo yo, que de otra cosa no, pero de nieve sé más de lo que me gustaría.

Esther Hhhh dijo...

Alf, yo he visto fotos y un reportaje sobre la estación de ski que hay en el alto Atlas, en un pueblecito que tiene nombre y aspecto de Alpes Suizos.
Si, estoy hablando bien de algunos hombres, pero Al Hamid en concreto, que es protagonista de esta entrada, es como un padre o un padrino. Un encanto, y por tanto no entra en la escala de hombres peligrosos y malvados. Estáte tranquilo Alfi, tu tampoco, para algo sirve lo de amigo.
Besitossss

Diego dijo...

Hola Esther, leo tarde este mensaje pero veo que te lo has pasado pero que muy bien. Vale, paso a tu siguiente entrada...